Un poco de lo que es la Felicidad para mi.

Estándar

Recientemente he recuperado mi capacidad de poner humor a cosas tontas que me pueden afectar en días malos; y estoy muy orgullosa; claro que tengo que gestionarlo mejor, porque puedo molestar a quienes más quiero pero cierto es que necesito esto para que no se me enquisten y vaya a peor.

Esas cosas tontas que me afectan en días malos son los escaparates de cuestiones más profundas, cambios en la vida, confrontaciones con personas que pueden no ser de mi agrado, ansiedad derivada de ello, sentimiento ocasional de sentirme presionada, mi niña interior que resurge; la jodida; de sus cenizas y empieza a ser caprichosa, egoísta y pedigüeña, a veces me olvido de la adulta, especialmente si no me paro a pensar y sentir durante unos minutos lo que me está sucediendo en mi interior y tengo el botón ON de mi robot activado al despertar ya sumido en mi rutina, tengo que recordar que puedo ponerlo en stand by durante unos minutos y puedo tomar distancia para no contagiarme de la ansiedad ajena, con la mía ya tengo bastante.

A todos nos pasa, todos hemos sufrido en la vida ausencias, migraciones, despedidas dolorosas; nunca me olvidaré de la marcha de cada una de mis amigas de Madrid, esas lágrimas en los aeropuertos ;discusiones que no comprendemos, rupturas de pareja dramáticas, muertes, peleas con amigos, abusos del tipo que sea, infidelidades, secretos; por cierto los secretos familiares hacen gran daño a todos los miembros de una familia; crisis de identidad, crisis económicas, pérdida de empleo, sentir que vives en tierra de nadie, que nadie te entiende, impedimentos físicos o psíquicos. Y a veces esto, desde lo emocional, se dispara con actitudes difíciles en épocas de ansiedad.

La cuestión esta en tener comprensión hacia los demás y hacia uno mismo, porque  todos nos podemos equivocar, pero también lo podemos solucionar y para mi el secreto de la vida tranquila y feliz no está en que no cometamos errores, o no nos enfademos, o no discutamos, o no suframos, está en aprender a lidiar con ello, en solucionarlo lo mejor posible cuando venga, en permitirse el período de estar triste y rabioso, en pedir ayudar si se necesita; en escribir cartas para desfogar que nunca vas a enviar y quemarlas si hace falta a modo de ritual; en pegar gritos hasta quedarte sin aire en el punto más alto de una montaña; en hablar con esa persona querida y ver que a pesar de todo os amáis, porque os comprendéis y os veis el uno en el otro, más que decir lo siento o pedir perdón sentir que nos entendemos, el ponerte en sus zapatos de verdad, te hace aceptarlo tal y como es, aunque en algún momento te reconcoma alguna de sus manías, así puedes ver sus valores y su valía, que es igual que la tuya.

Sin dejar de ser uno mismo, sin dejar de verte a ti y a quien tienes al lado, sin dejar de recordar que todos tenemos nuestras batallas, sin dejar de sentir compasión, que va más allá del perdón.

“Sé amable, pues cada persona que encuentras está librando una dura batalla.” – Platón

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