8 de Marzo.Día Internacional de La Mujer.

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No he tenido mucho tiempo para crear un post decente por el día internacional de la mujer , pero hoy será el inicio de una serie de post de mujeres luchadoras, triunfadoras, conocidas o desconocidas, que recordaremos y además nos motivarán.

Hoy como día de la Mujer  y como una de ellas que intenta salir adelante; trabajar, aceptarse tal y como es y crear conciencia; quiero recordar a aquellas mujeres que nos rodean y luchan cada día por ser mejor. En este caso me centraré en mi vida, en quien conozco, en las valientes que trabajan de un modo u otro día sí y día también, para hacerles un homenaje.

Evidentemente la primera está mi madre, la mayor parte de su vida ha sido ama de casa pero no es sólo eso, ella dejó su país por amor, y dejó su trabajo por acompañar a mi padre en el suyo y en su ascenso, emigrando, cambiando de hogar, de costumbres, de amistades, siempre activa, ardiente de conocimiento y fuerte, aprendiendo sola y cuidándonos prácticamente sola a mi hermana y  a mi debido a las exigencias laborales de mi padre. Agradecerle, en este caso a los dos, que nos han inculcado que somos igual de válidas que cualquier hombre, que es bueno que seamos independientes y que tenemos que estudiar  y trabajar para poder vivir a nuestro aire por difícil que nos parezca en algunos momentos, que todos cometemos errores, pero que nos levantamos igualmente y que hay que compartir; una no “ayuda” al marido en casa, una divide las tareas del hogar; por poner un ejemplo. Y agradecer que nos hayan enseñado el sentido de la equidad.

Y en la memoria repaso a las mujeres de mi familia que corresponden a la generación de mi madre y es imposible no admirarlas; mujeres fuertes, concienzudas, con carisma, que no han parado de luchar solas o acompañadas y que siempre han tenido palabras de apoyo y liberación para quién está al lado.

Recuerdo a Nicaragua, que es el país natal de mi madre y su aroma machista ni punto de comparación con España donde también vivimos esto ya sea en distintos estratos sociales, en lo laboral, en los sueldos o en el micromachismo diario, sin embargo también repleto de mujeres trabajadoras que se abren camino en un panorama a menudo desolador para la igualdad en diferentes sentidos.

Ya más de cerquita en mí día a día, tengo que admirar a mis compañeras que además de excelentes profesionales autónomas, son madres, esposas, amigas y de nuevo mucho más. Que también cada día trabajan para que sus pacientes mejoren su calidad de vida, tener una relación satisfactoria con sus parejas y educar con sabiduría y afecto a sus hijos, cosa que implica tiempo completo y pocas horas de sueño y que no se rinden, aunque a veces caigan, eso sólo es para levantarse.

Similares características comparten amigas que no son colegas de profesión pero también trabajadoras, o aquellas que decidieron dejar el trabajo en una empresa para dedicarse a la maternidad que en su derecho están y honorable es, o aquellas que tienen un empleo remunerado y es su pareja quien ha decidido quedarse en casa para el cuidado exclusivo del hogar y los hijos (que sabemos que es un  apasionante y arduo trabajo), o aquellas mamás solteras; en mi trayectoria de vida he tenido la fortuna de conocer de cerca a dos, una de ellas en un voluntariado que realicé, mamá soltera sin trabajo que no paraba de buscar y siempre con una sonrisa en su rostro y sólo tenia amor para dar, o mi amiga que actualmente vive en México que es mamá y pluriempleada.

También admiro a las mujeres que decidieron optar por su soltería, antes de estar en una relación destructiva independientemente de las consecuencias,  siendo casualmente la consecuencia más habitual el desarrollo personal.

Entre mis amigas íntimas están mujeres que trabajan pero no pueden independizarse por las circunstancias con contratos con los que no les llega el sueldo, mujeres que no trabajan, mujeres que trabajan y viven solas, mujeres que viven en pareja, mujeres que no quieren ser madres, mujeres que lo desean y no pueden, mujeres que lo son o están a puntito de serlo, mujeres que no tienen prisa pero el ritmo biológico a veces llama a la puerta. Mujeres que tienen miedo de estar solas y mujeres que saben que pueden estar solas, mujeres con miedo a tener éxito y mujeres a las que les da igual. Todas sienten, padecen, ríen, lloran, se levantan cada día, luchan por ser mejores personas, por vivir en un mundo mejor, y siempre tienen una sonrisa, un abrazo, un gesto de cariño, aceptación hacia el otro/a, aún se estén muriendo de pena o dolor por dentro ya sea físico o emocional. Lo mismo sucede con las pacientes que acuden a mi consulta, que han tenido el valor para pedir ayuda y recaudar fuerzas para luchar por sí mismas, confrontar humillaciones y recordar el valor propio.

Todas y cada una de las mujeres mencionadas, han sufrido en algún momento algún comentario sexista ya venga de hombres o de mujeres, hay quien ha vivido maltrato físico y emocional, han estado en relaciones donde se las ha infravalorado, o incluso ellas mismas creyeron que no valían, a todas le han dicho esto de “se te pasa el arroz”, o “¿no piensas tener hijos”¿, o “¿cuándo te vas a casar?”, o “ si no te arreglas ningún hombre te va a querer” o “tu marido te va a dejar si no eres más coqueta”, o han  trabajado igual o más que un colega hombre y han cobrado menos, o no se ha valorado su opinión por simplemente ser mujer, Cada vez, sucede menos, pero aún sucede.

Hoy se celebra el día de aquellas mujeres que luchan cada día por sus derechos, cuyo motivo inicial fue duro y sangriento, pero se va consiguiendo, y la lucha ha de continuar por iniciativa propia, sólo hay que ver las noticias para saber que esto está aún muy verde.

Empezando por tener presente el tema de género a la hora de hablar y redactar como mi compañera me está inculcando porque a mí  me pasaba a menudo desapercibido por falta de costumbre, pero es cuestión de crear conciencia, de darse cuenta y cuando lo hacemos, el cambio es posible o prefiero denominarlo la evolución porque el cambio se originó hace ya tiempo.

Es un día de toma de conciencia, pero cada día es el día, de la mujer, del hombre, del niño, al fin y al cabo, el ser humano. Todos sufrimos las consecuencias de la desigualdad. Y tenemos que tener presente ser equitativos y justos y no olvidar que los hombres también sufren las diferencias de género.11889677_10153440256410310_8914094681086653567_n

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