Esas Personas Pez… en el agua.

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Me gustan las personas que parecen seguras de sí mismas, aunque no lo sean, esa cabeza alta, esos andares con gracia, el pecho hinchado cual pavo real y la sonrisa en su cara de oreja a oreja que te hace sentir en un mundo con sentido, en un lugar que merece la pena estar, en una vida que hay que vivir.

Las personas que no son envidiosas, si eres seguro, no puedes ser envidioso, y si aparentas ser seguro no puedes aparentar ser envidioso, esas personas que se alegran de los logros ajenos y que incluso motivan para ello, que procuran no compararse con nadie ni para bien ni para mal y que estudian su propia evolución, su propio camino y sus propios éxitos y si en algún momento caen en picado y llegan al fondo más ruin y doloroso, resurgen cual ave fénix porque son seguros de sí mismos independientemente de las circunstancias y si no lo son lo aparentan; como ya he dicho; llevando la cabeza bien alta. Muchas veces es cuestión de práctica, de decirnos a nosotros mismos, de racionalizar sin dejar de sentir. Creen en ellos. Son guerreros.

Esas personas con carisma y humildad, creo que ambas cuestiones van unidas; al menos para mí; esas personas que gracias a este carácter si algo no les sale bien, cambian su estrategia, hábitos o si cometen un error y afecta a alguien piden perdón e incluso se perdonan a sí mismas.

Ser carismático, humilde, seguro y nada envidioso no implica ser perfecto, de hecho se mueven como pez en el agua en su imperfección, por ello están cómodos en la disculpa, porque saben que son humanos y ya sabéis como somos los humanos, esta especie tan bondadosa y cruel a partes iguales, esta especie que se pone trabas a sí misma, que tropieza con la misma piedra varias veces, nos cuesta aprender, nos cuesta desligarnos, tardamos en madurar, pero al final lo conseguimos e incluso evolucionamos a pasos agigantados.

Esas personas que cuando quieren algo tienen iniciativa, por más que les cueste, lo intentan una y otra y otra vez, a pesar de las críticas, a pesar de los miedos, a pesar de todo, porque ser seguro no significa no tener miedo, sino enfrentarlos, ser valiente no inmune.

Esas personas que se olvidan de las excusas y la acción es su motivación. Aquellos que buscan ayuda si la necesitan o la ofrecen si pueden, que son honestos consigo mismos y por ende con los demás. Aquellas personas que se responsabilizan cuando han de hacerlo.

Son aquellas que tienen luz en la mirada, energía en la risa, te contagian y hacen de tu vida un mundo mejor aunque sea por unos instantes, es esa clase de personas que cuando te las encuentras inesperadamente parece que levitasen entre destellos, estas personas con las que puedes hablar horas y horas sin miedo a ser juzgado, aunque den su opinión, ellas te aceptarán tal y como eres y tú a ellos, porque independientemente de sus ”defectos”, preocupaciones y miedos, poseen la magia de la seducción que se adereza con humor, afecto en sus múltiples formas, atención, comprensión y ese sereno timbre de voz  ya sea el hablar rápido o lento o esos relatos con pasión.

Ellas encuentran algo interesante en todo. No entienden de barreras en cuanto a la comunicación. Aman la diversidad. Como son adaptativas, estén donde estén encontrarán una razón para disfrutar,una razón de ser, utilizando cualquiera de sus sentidos y mirando más allá, metacomunicándose. Entienden que todo requiere esfuerzo y tiempo, que no a la primera se sentirán en sintonía, que hay corrientes desagradables, pero como esos peces que son sabrán esquivarlos, enfrentarse o adaptarse.

Ellas tienen claros sus valores, y aunque no puedan evitar momentos caprichosos o iracundos, conocen bien su ránking y por ello mismo se despiertan y acuestan casi cada día con una sonrisa de satisfacción, porque los valores que tienen son los verdaderamente importantes para estar en coherencia con la vida, para ser feliz cada día.

Entienden la felicidad como el camino y no como una meta. Tampoco la ansían porque ya la viven a su manera. En los pequeños detalles, momentos, en una novela, o en el aroma del pan recién horneado, en un café humeante, en caminatas por el campo,en una conversación con amigos, en un  beso, en una melodía o en la mirada tierna de un padre a su bebé.

Son esas personas que procuran no dejarse influenciar negativamente, aquellos que conocen la presión externa pero saben que la verdadera presión es la que se provoca uno mismo, ambas se pueden manejar, tienen en cuenta los consejos pero hacen lo que ellas consideran.

Pasan tiempo a solas porque entienden que es necesario para conocerse mejor, para llegar a su particular modo de meditación y que así podrán además comprender a los demás y cuando estén en la vida social, interrelacionándose, estarán despejados para atender, cuidar, escuchar activamente y ser una excelente compañía. Saben estar, y eso no es menos importante, aciertan cuándo es el momento de contar una historia triste o de cuando hacer uso del humor, cuando consolar o ser consolado, ponen límites y no se quedan anclados en relaciones destructivas aunque hayan tonteado con ellas, como ; y repito; humanos imperfectos que son, y si no les queda más remedio que vivir con alguien tóxico cerca, medirán muy bien el tiempo y los límites para no sentirse afectados.

Una característica importante es la resiliencia, es decir, la capacidad de aceptar situaciones negativas de su pasado, estresantes, humillantes; como deseéis llamarlas; pero a las que consiguen poner punto y final y empezar de nuevo y ya digo que este tipo de personas comienzan de nuevo las veces que sean necesarias. Parte de su filosofía es aquello de “Hoy es el primer día del resto de mi vida”.

Son las personas que se beben a tragos la vida. Todo; absolutamente todo; les resulta sabroso, lo dulce, lo amargo, lo picante…etc. Y al conjunto agridulce de sus historias lo valoran tal cual es. Sienten, sienten y sienten y buscan sentir.

Ellos son los protagonistas de su propia vida, también los directores.

Saben que siempre tienen posibilidad de elegir, independientemente de que haya circunstancias sobre las que no tengan poder, pero pueden elegir entre resignarse o seguir hacia delante, entre ser pasivas o activas, pueden elegir entre llorar o reír. No obstante, saben que llorar es sano y necesario para después poder sonreír y reír a carcajadas; esa clase de carcajadas que hinchan el alma;gritan porque es necesario para descargar tensiones, para después susurrar a sus amores. Permiten la expresión de sus emociones.

Se han hecho a sí mismas, han decidido el camino por el que continuar.

Este tipo de personas es aquel del que a mí me gusta rodearme, porque no puedo más que contagiarme de energía, positividad y seguridad. Son aquellas que se ríen de sí mismas. Pasionales.  Reflexivas. Comprensivas. Luchadoras. Expresivas. Pura vida.

Este tipo de personas son las que terminan por salir de la consulta. Yo ahora las llamo Personas Pez (Pez en el agua),  pero se las conoce también como Mariposas.

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