El amor hay que trabajarlo.

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“Si deseamos aprender a amar debemos proceder en la misma forma en que lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, música, pintura, carpintería, ingeniería” Erich Fromm
“El amor no es sólo un sentimiento, es también un arte” Honoré de Balzac
“El amor es como el fuego, que si no se comunica, se apaga” Giovanni Papini

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Esta semana he leído una pequeña entrevista a Enrique Rojas a causa de su libro recién publicado “El amor, la gran oportunidad”. Principalmente destaca la idea de que efectivamente el amor para que se dé hay que trabajarlo.

Hace poco una muy buena amiga mía me mandó un texto de una usuaria de Facebook que me parecía muy acertado y era el siguiente:

“Amar a veces acojona. Es un hecho. En estos tiempos donde se reflexiona tanto sobre el amor, donde las relaciones son cada vez más frágiles, más fugaces, más superficiales, etéreas y con menor compromiso, encontramos a gente que usa la excusa del poliamor para involucrarse todavía menos, olvidando el cuidado y sembrando cadáveres. Yo no dejo de pensar que si vamos a romper la monogamia para continuar viviendo en la mentira, en el no cuidado y en un desmiembre emocional constante… a mí no sé si me interesa.

Y no es que me de miedo amar, es que quizás empiezo a estar cansada de reconstruirme constantemente. Que si, que con el tiempo mi resiliencia mejora, mi comprensión es cada día mayor, mis celos cada vez menos existentes y mis momentos de sentirme diminuta cada vez se espacian más en el tiempo y dejan de atormentarme. Pero… ojo, no nos engañemos, si la persona en cuestión no va a entrar en unos mínimos que considero imprescindibles para una relación… voy a tener que ponerme en plan Dominique Françon y lanzarla, simbólicamente, por la ventana para no tener que amarla”.

*Si alguien conoce a su autora por favor, háganmelo saber para citarla.

Yo no tengo mucho más que añadir, no obstante voy a intentar dar mi perspectiva como psicóloga y mujer soltera de treinta y tantos con muchas citas fallidas a cuestas, también algunas exitosas 😉 .

Existe una frivolidad actual en el amor. Es una generalización pero también una realidad. Ahora todo se quiere rápido y fácil. Haciendo uso de la lengua americana, pasamos rápidamente a un espídico Next, que viene más o menos a decir:

– Otra persona porque de primeras no me interesas.

– Otra persona porque no quiero esforzarme para prestarte atención.

– Otra persona porque lo sexual ya lo tenemos hecho y es más fácil buscar otra relación física sin compromiso que construir amor.

– Tengo miedo al compromiso, así que, otra persona.

– Tengo miedo a mostrarme de verdad y a profundizar, otra.

A grandes rasgos: Una apología del descuido, una apología del egoísmo; que es bien distinto que el amor propio y que hoy día muchas aplicaciones web y de móvil fomentan; o incluso las “Speeddates”, que existen desde al menos mis tiempos universitarios; los divorcios exprés, sino sale bien, vamos, rapidito; o aquellos amores de barra de toda la vida.

Existe un desinterés enfermizo. Como bien dice Rojas en su entrevista y como bien todos sabemos, es la era de la información; o desinformación diría yo; porque se sabe de mucho por encima pero de nada en concreto.

No nos preocupamos por formarnos de verdad, por aprender poquito a poco. “Despacito y con buena letra”, gran parte de las veces la cultura popular es muy sabia; si comes ,lento digieres mejor; si te paras a observar, miras mejor; si te paras a escuchar en lugar de oír por encima, entenderás mejor; pues lo mismo sucede con el amor. Si vas poco a poco, saboreando, alimentando tu corazón, fomentando la atención y el interés de esa persona que de primeras te atrajo o de esa persona que siempre está a tu lado de un modo u otro pero estás tan disperso que te pasa desapercibida, porque sólo piensas como en un mercado algo nuevo y distinto a cada rato, y como todo el mundo lo hace, tú también lo haces, porque piensas que qué vas a exigir tú, si nadie te exige o porque quizá crees que no lo vales o porque quizá crees que no estás en tu derecho, te vas a perder lo que es la profundidad emocional, el sentir de verdad, parte de la felicidad. La idea no es dejar de usar todas esas opciones que tenemos hoy día de socializar, conocer y demás, sino de hacer un buen uso de ellas y de no quedarnos anclados en el Next.

En mi opinión, sólo hay que aprender a decir “Hasta aquí” y no tener miedo de estar solo. Para mí son las dos principales premisas que te llevan a no conformarte, a aventurarte a algo más serio aunque tarde en llegar, pero una historia de calidad. No digo que si tienes claro que sólo quieres relaciones sexuales o no quieres compromisos no sigas ese camino, sólo que si estás listo para otra cosa, hazlo.

Ten paciencia, sabiduría y vive. Se dice rápido y no parece mucho, entiendo que fácil no es, pero cuando no tienes miedo, cuando tus inseguridades no son las que gobiernan tu camino, cuando las presiones del exterior dejan de caer sobre ti como hormigón; entonces el esfuerzo para construir amor será tan liviano que verás que podrás hacerlo y no sólo eso sino que te encantará y disfrutarás y pasarás el tiempo con esa persona sin sentir que estás hipotecando tu libertad, sin dejar de ser un ser individual aun estando en pareja.

Existe un artículo que habla sobre la experiencia de una muchacha que se enamoró usando las 36 preguntas creadas por el psicólogo Arthur Aron. El objetivo de éste era crear intimidad, principalmente. El hecho de que la autora se enamorase no sólo fue por las preguntas sino por la actitud, una predisposición y una valentía de jugar por ambas partes. Como curiosidad, ella añade al experimento la acción de mirarse a los ojos durante 4 minutos seguidos.

Si te enamoras es porque te estás permitiendo hacerlo. Considero que hay que descartar ciertos prejuicios o al menos mitigarlos, es muy difícil deshacerse de todos pero aunque el aspecto sea como el screening del amor hay que ver un poquito más allá, sólo un poquito y luego del enamoramiento que es simplemente una etapa; esa pasión desbordante tiene fecha de caducidad; ser consciente de que hay que trabajar para el resto: respeto, afecto, intimidad, comunicación, confianza, complicidad, proyectos en común, atención, interés.

El otro día, en un descanso con mis compañeros psicodramatistas, hablamos también del amor. De hecho, me he motivado a escribir este artículo porque me he topado con él por todos lados en diversas formas. Uno de ellos nos recordó que oficial y científicamente los tres pilares del amor son los siguientes:

1- Intimidad emocional: De ahí la genial idea de las preguntas de Arthur Aron para fomentarla. Viene a ser cuando tenemos una comunicación profunda verbal y no verbal con nuestro compañero, un interés, preocupación y ocupación. Existe sinceridad, respeto y autoestima en la pareja.

2- Afinidad intelectual: Últimamente debido a otro artículo se usa a menudo el término “sapiosexual”, yo lo entiendo en esa línea. Necesitamos una afinidad en valores, en educación, en la manera de ver las cosas, de madurez para afrontar las vicisitudes de la vida diaria en una relación. Alguien de quien aprender y a quien enseñar, y con quien descubrir juntos en el camino.

3- Atracción Química: Indispensable para ser amantes. El sexo es una base importante de la pareja, para muchos profesionales las relaciones sexuales son como el termostato de la relación. Señalar que no es atracción física, sino química y la química no entiende de apariencias, por eso digo más arriba de mirar un poquito más allá, sólo un poquito.

Para terminar quiero señalar algunas premisas básicas para tener siempre presentes, que serían para ampliar en otro momento:

– Nunca permitir que nos falten al respeto, ni faltarlo.

– Primero cuidar de uno mismo para poder cuidar del otro.

– Tener buena autoestima.

– Saber perdonar.

– Poner límites.

– Prestar atención, escuchar.

– Comunicación.

Cualquier aportación a esta reflexión será bienvenida, pues de eso trata, de reflexionar para invitar a reflexionar.

Aquí podéis leer la entrevista al Psiquiatra Enrique Rojas:
http://www.abc.es/20110814/sociedad/abci-enrique-rojas-entrevista-psiquiatra-201108132355.html

Y aquí podéis ver las “36 preguntas para enamorarse” si queréis usarlas. Yo quizá me arriesgue algún día, cuanto menos se pasaría un momento divertido

http://verne.elpais.com/verne/2015/01/21/articulo/1421860773_040293.html

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    • Muchas gracias, poquito a poco espero que se convierta en un espacio digno, tengo la idea de publicar cada 15 días, y si quieres o alguien quiere contribuir con algún artículo, bienvenido será siempre citando autoría, página web y demás para ayudar a promocionar.

      Quería hace tiempo hacer algo más personal, porque me siento así con más libertad para escribir, aunque sin dejar de ser profesional.

      Es un honor para mí que me leas,jeje.

      Y tu tienes el honor de ser la primera en comentar.

      Un abrazo.

      Me gusta

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